El mundo es imperfecto. A pesar del éxtasis científico y la sociedad racional, nos vemos cada día frente a muchos sucesos que distan de ser lógicos o comprensibles. Comencemos por algo que me parece bastante curioso. El sueño. Los sueños. No logro comprender qué rayos ocurre por nuestra cabeza para que por las noches mientras descansamos la cabeza se nos llene de unos pensamientos bien extraños que nos llevan a volar, a matar, a morir y a mil cosas más. Y los “expertos”, los médicos o quienes intenten explicar esto no dicen nada convincente para hacérmelo racional. De hecho cada vez me parece más mágico:
“Sistemas avanzados de scanners, han detactado que en numerosas ocasiones los sueños son bucles de actividad cerebral que se repiten noche tras noche, y que se repiten en cada paciente, por lo que podríamos decir, que cada sujeto tiene una forma única e irrepetible de soñar, ya que la actividad cerebral representada por ondas electromagnéticas en las pantallas de esos scanners representan gráficas muy similares en cada paciente, y distintas entre dos de ellos. Todos estos avances no han servido para determinar qué es lo que se sueña, y qué interpretación puede llevarse a cabo a raíz de esa gráfica.” (Wikipedia dixit)
Lo llaman “la energía del sueño”. Así ya tenemos el iris de los ojos, la huella dáctilar y nuestra enegía del sueño. Fascinante. El 99% de genes son los mismos entre humanos y chimpancés y sin embargo… tan diferentes sujetos. A mí me da por pensar que hay algo más aparte de ese 1%. Quizá los científicos tengan que mirar hacia algún lado más “emocional” o “espiritual” o no “racional” para seguir avanzando por los caminos de la ciencia…
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